La inversión en sites MFA vuelve a crecer y la industria pone el foco en el auge del contenido generado por IA

Después de varios trimestres de descenso, la inversión publicitaria destinada a sitios Made for Advertising (MFA) ha vuelto a crecer. El aumento es todavía reducido, pero rompe la tendencia que se venía registrando desde que la Association of National Advertisers (ANA) inició su ofensiva contra este tipo de inventario en 2023. Para muchos, el principal responsable tiene nombre propio: el contenido generado por inteligencia artificial de baja calidad, conocido como AI slop.

Según el informe de referencia sobre compra programática de la ANA correspondiente al primer trimestre de 2026, el porcentaje de inversión destinado a sitios MFA pasó del 0,6% en el último trimestre de 2025 al 1,1% entre enero y marzo de este año. La cifra sigue siendo baja, pero supone el primer repunte desde que la industria intensificó sus esfuerzos para reducir la presencia de este inventario en las cadenas de suministro publicitario.

El informe también revela que este tipo de inventario continúa teniendo un mayor peso entre los anunciantes con peores resultados. Mientras que las marcas con mejor rendimiento destinaron un 0,9% de su inversión a sitios MFA, ese porcentaje ascendió al 2,1% entre los anunciantes cuyas campañas obtuvieron un rendimiento inferior.

El crecimiento del AI slop preocupa a la industria

La propia ANA apunta a una posible explicación para este cambio de tendencia: la rápida expansión del llamado AI slop, un término que engloba el contenido generado de forma masiva mediante inteligencia artificial y con escaso valor informativo o editorial.

La irrupción de la IA generativa ha reducido el coste y el tiempo necesarios para producir textos, vídeos, audios o publicaciones para redes sociales, facilitando el auge de páginas creadas principalmente para captar ingresos publicitarios.

Aunque resulta difícil medir el alcance real de este fenómeno, distintos estudios reflejan la velocidad con la que este contenido está creciendo. Ahrefs estima que el 74% de los nuevos sitios web creados en abril de 2025 ya incorporaban contenido generado con IA, mientras que Graphite calcula que, en octubre de ese mismo año, la mitad de los artículos publicados en internet habían sido creados mediante estas herramientas.

Un sitio MFA suele reunir varias características: una elevada densidad publicitaria, contenidos de baja calidad y una fuerte dependencia del tráfico de pago para atraer visitas. En cambio, los sitios considerados AI slop no siempre cumplen todos esos requisitos. Comparten, sobre todo, la baja calidad del contenido y, en muchos casos, una experiencia saturada de anuncios, pero no necesariamente responden al mismo modelo de negocio. Aun así, muchas de las medidas que la industria ha desarrollado para combatir el inventario MFA también están resultando eficaces para limitar la monetización del contenido generado masivamente con inteligencia artificial.

Los SSP refuerzan los filtros

Los SSP, por su parte, han endurecido sus procesos de revisión para impedir que inventario de baja calidad llegue a las subastas programáticas. Entre las prácticas más habituales está la incorporación de nuevos dominios solo después de un periodo de actividad suficiente para verificar su calidad. Esta estrategia dificulta que los sites creados exclusivamente para monetizar tráfico mediante IA consigan acceder rápidamente a los principales mercados publicitarios, especialmente teniendo en cuenta que muchos apenas permanecen activos entre uno y dos meses.

Sin embargo, algunos expertos consideran que el mayor riesgo no está en estos nuevos dominios, sino en la transformación de medios ya consolidados que, ante las dificultades para rentabilizar su negocio, terminan convirtiéndose en espacios de contenido automatizado.

El reto está en diferenciar el buen uso de la IA del spam

El creciente uso de herramientas de IA por parte de los publishers añade una nueva capa de complejidad. Cada vez el uso de la IA para agilizar tareas de investigación, documentación o producción es mayor, lo que hace más difícil determinar dónde termina un uso legítimo de la tecnología y dónde empieza el contenido creado únicamente para generar impresiones publicitarias.

En este contexto, el consenso del sector parece claro: el problema no es laIA, sino el uso que se hace de ella para producir grandes volúmenes de contenido sin valor para el usuario.

Para la ANA, el ligero incremento del gasto en sitios MFA demuestra que la vigilancia debe ser constante. La inteligencia artificial ha reducido las barreras para crear este tipo de contenidos y, mientras existan anunciantes dispuestos a comprar impresiones muy baratas, seguirán apareciendo nuevos modelos para monetizarlos.

La conclusión del informe es clara: más allá del precio de las impresiones, los anunciantes deberían priorizar la calidad del inventario y el performance real de sus campañas, ya que los datos muestran que una mayor exposición a sitios MFA sigue estando asociada a peores resultados.

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